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Lo que los niños nos enseñan

A veces no necesitamos una celebración especial para recordar la importancia de velar por los derechos de los chicos, ya que ellos necesitan de nuestro cuido y protección para convertirse en adultos preparados y responsables que construyan un mejor futuro. Por ello, en su desarrollo, por ejemplo, sus familias y maestros cumplen un papel importantísimo, pues son los primeros modelos de los cuales los niños aprenden cómo comportarse y responder a diferentes situaciones.

Eso sí, aunque los chicos todavía no tienen la experiencia de los adultos, no quiere decir que no podamos aprender muchas lecciones gracias a la forma en que ven el mundo. Entonces por qué no permitirnos valorar todas las lecciones que ellos nos enseñan diariamente y que, de una forma u otra, nos convierten en mejores personas:

Aprovechar las oportunidades: ¿cuántas veces hemos querido hacer algo, pero no lo intentamos por vergüenza o por el miedo a fracasar? Si hay algo que podemos aprender de los chicos es que siempre podemos hacer o aprender cosas que nos apasionen, ellos nos hacen ser personas más felices y agradecidas con cada oportunidad que se nos presente. Por eso, si querés bailar, dibujar, actuar o aprender un deporte, hazlo y, por qué no, compartí esos momentos con tus hijos.

Vivir al máximo cada experiencia: si el trabajo u otras obligaciones ocupan la mayor parte de tu día, lo más probable es que no estés prestando atención a los pequeños detalles que, hasta en las situaciones cotidianas, pueden llegar a alegrar tu día. Como lo demuestran los niños, lo que nos hace felices no tiene que ser un hecho extraordinario o inusual, sino que puede ser un gesto o un saludo de cualquier persona a nuestro alrededor.



Explorar la imaginación y la creatividad: nunca es tarde para poner a prueba nuestra imaginación, siempre es importante mantener una mente inventiva, abierta y preparada para cualquier situación. Al hacer actividades que alimenten tu creatividad, podrás sacar lo mejor de vos, vivir sin preocuparte por pequeños detalles y permitirte experimentar nuevas cosas.

Estar activo: el mundo está lleno de infinitas oportunidades que no debés pasar de lado. La energía y las ganas de jugar y de disfrutar que tienen los chicos son un buen ejemplo de que la vida es única y, en lugar de dejar ganar a la pereza, siempre es bueno divertirse y tomar las cosas con calma.

Darse cuenta que nada es perfecto: un hecho que la mayoría de los adultos olvidamos es que no todo en la vida es perfecto y, por ende, no todo puede resultar como queremos. Los chicos ven cada día y cada experiencia como una nueva ocasión de hacer o mejorar muchos aspectos, lo cual es una perspectiva que podemos aplicar. En lugar de ver cada traspié como una derrota, sé positivo y aprovechá otras oportunidades.

Mostrar cariño hacia los seres queridos: nunca es tarde para demostrar cuánto significa contar con una persona en nuestra vida. Otra de las lecciones que podés aprender de tus chicos son sus continuas muestras de cariño, pues son pequeñas acciones que te hacen sentir amado y bien con vos mismo. Por eso, mostrar aprecio diariamente a tus familiares y amigos es un detalle pequeño, pero lleno de significado con el que podrás dibujar una sonrisa en sus rostros, así como lo hacen tus hijos.

Reír: por último, una de las mejores maneras de lograr una actitud flexible y positiva es tener lacapacidad de reírse de lo que ocurre a nuestro alrededor. En lugar de dejar que todo te afecte, el humor puede ser la mejor herramienta para tener una vida donde la felicidad sea una actitud y no un estado de ánimo.

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